Este miércoles los niñ
@s rayistas no van al cole. Y los que van, entrarán en clase con la franja roja en su pecho y las chispitas en sus ojos. Este miércoles se les permite gritar “Puto Rayo” como excepción de palabrota que infla el sentido de pertenencia y nunca falta el respeto al rival. Este miércoles llegarán muchos a Leipzig. Y pronunciarán una vez más el nombre de la ciudad infinitamente mejor que sus padres. En coche, en autocaravana, en avión, con escalas, con papá, con mamá, con papá y mamá, con sus herman@s. Niñ
@s de 3, 7 o 13 años que unen generaciones y que serán los protagonistas en el recreo. Porque por primera vez su equipo de fútbol va a jugar una final europea. Cantarán, saltarán y serán devorados por gusanos que conquistarán sus tripitas. El mural de la Albufera en el alma de muchas familias. Una final generacional. Llegar hasta aquí ha sido muy hermoso. Ganar debe de ser la leche. Pero no existe nada más mágico que compartir este viaje eterno desde los preciosos ojos de los niñ
@s rayistas.