Pues Toyota vuelve a ganar las 24 horas de Le Mans.
En parte, un uso inteligente del BoP y de correr cuando toca correr, y más sombras sobre una competición adulterada artificialmente.
Me alegro por Toyota, pero tras esta carrera nadie podrá resolver las cuestiones que originalmente crearon esta prueba:
- Nadie te podrá decir que fabricante hace mejores coches en base al resultado de la carrera
- Nadie podrá decirte que marca esas fiable, que marca hace mejores motores, tampoco qué marca hace mejores gomas...
Sí, todo muy apiñado, pero adulterado por y para el espectáculo. Medir el éxito de la carrera por la distancia entre los que llegan a la meta es una devaluación manifiesta del objetivo original...