He seguido de cerca, y durante mucho tiempo, la andadura del Granca. Desde muy joven, limpiaba con la mopa el sudor de los jugadores en el parqué de las canchas. Todos estos años después, sus aficionados pueden estar muy orgullosos de la historia de un gran equipo de baloncesto. En este momento complicado, las miradas no deben dirigirse a los políticos, buscando responsables. El deporte es así, a veces se gana y otras se pierde. Pero no les quepa la menor duda de que el Granca volverá a estar donde le corresponde. Muchísimo ánimo a toda la gran familia de un gran equipo y, por supuesto, y por encima de todo, a su increíble afición. Mañana volverá a salir el sol.
Esta noche se consuma un descenso muy doloroso para toda la entidad.
Sabemos perfectamente lo que esto significa para ustedes. Entendemos el enfado, el dolor y la frustración de quienes han estado cada fin de semana en el Arena, de quienes han acompañado al equipo dentro y fuera de la isla y de todas las personas que sienten este escudo como parte de su vida.
No hemos estado a la altura de lo que representa este club. Y lo primero, y más importante que queremos hacer, es pedirles perdón. Muchas de las decisiones tomadas han salido mal, y asumimos la responsabilidad por ello.
Somos conscientes de que detrás de cada abonado y cada abonada hay mucho más que una persona que ocupa una butaca del Arena. Hay ilusión, pasión, recuerdos, y un sentimiento de pertenencia que trasciende cualquier resultado deportivo. Por eso este golpe nos duele tanto. Hoy toca asumir el dolor, aprender de lo sucedido y empezar a reconstruir.
Tenemos el compromiso inquebrantable de iniciar, desde hoy mismo, el camino que nos lleve a devolver a este equipo donde merece estar. Pondremos todos los medios y trabajo necesarios para que esto ocurra lo antes posible.
Este próximo lunes tendrá lugar una comparecencia ante los medios de comunicación.
Gracias por estar siempre, Marea Amarilla. En los días buenos y, sobre todo, en los más difíciles.
Volveremos a levantarnos. Vamos Granca.