¡Requiescat in pace aeternum IV T! Miren a la presidente Claudia Sheinbaum (
@Claudiashein ), en este glorioso video, anunciando con dolor, el entierro de sueño guajiro, llamado la 4T. -los izquierdos presumían, es la “presidenta con A” más poderosa del mundo, ya saben, las masturbaciones mentales de los zurdos-. Hasta que llegó la dura realidad, con papá
@POTUS.
Luciendo como quien le cantaron las 40, con rayos, centellas y huracanes, una lección magistral de “Diplomacia al Estilo Trump” dura, directa y aplastante, directamente desde la Torre Dorada. Porque, claro, nada dice “soy una líder soberana e inquebrantable, que puedo hablar mal de mi principal socio, vecino, aliado, amigo y única súper potencia mundial y no pasarme nada”.
Esa mueca que pretende ser una sonrisa, con los ojos lagrimosos, que parece más bien el gesto de alguien que acaba de tragarse un limón con ajo entero mientras finge que es caviar.
La expresión facial: ¡qué delicia de ironía! Sus labios se curvan hacia arriba en un intento patético de sonrisa, pero los ojos… ay, los ojos la traicionan como un mal novio en una telenovela griega. Mirando hacia abajo o de lado, evitando el contacto directo con la cámara –o con la realidad, quién sabe–. En el lenguaje corporal, eso grita “sumisión total” más fuerte que un perrito ante su amo. ¿Dice ella “tenemos el mejor acuerdo posible”? Ja, su cara dice “Trump me acaba de dictar el guion por teléfono y no me queda de otra que repetirlo como loro entrenado”. Es como si su subconsciente estuviera gritando: “¡Auxilio, el Tío Sam me tiene de las riendas y, conmigo toda la 4T!”, mientras su boca balbucea sobre “nuevo orden mundial” -¿no que muy soberana?-, la geopolítica global la cambió Trump, ese sábado 3 de enero en Caracas y ella ni se dio cuenta, gritaba “soberanía” como si fuera una victoria épica.
Cínica, ¿no? Como si creyeramos que esa “cabeza fría y temple” no es solo código para “me estoy conteniendo para no llorar en público”.
Y no olvidemos la postura: encorvada sutilmente sobre el podio, como si estuviera protegiéndose de un golpe invisible –o tal vez de las tarifas arancelarias que Trump le acaba de amenazar con colgar como espada de Damocles o la advertencia de que con autorización o sin ella, atacarán a los aliados de
@PartidoMorenaMx, los cárteles narcoterroristas. Sus hombros tensos, el cuello inclinado… puro lenguaje de “sí, jefe, lo que usted diga”.
¿Algún experto en lenguaje corporal, que pueda darnos una mejor explicación? ¿es esto la presidente de México o la nueva asistente ejecutiva de Mar-a-Lago? Porque si el cuerpo no miente, yo no soy experto en lenguaje corporal, dice que no, entonces Sheinbaum parece más una marioneta con hilos naranja fluorescente que una mandataria defendiendo la soberanía.
¡Qué ironía tan deliciosa! Dice “invertir en México es la mejor opción”, pero su lenguaje corporal susurra “salvo que Trump decida lo contrario, porque él es quien manda aquí”. ¿Dónde quedaron sus burlas de la oposición son “vendepatrias” son “traidores”, donde presidente Sheinbaum? ¿Cinismo puro: en política, las palabras son baratas, pero el cuerpo siempre cobra la factura. Mejor resistan a esta farsa de independencia, porque esa “sonrisa” lo dice todo: “México primero… después de lo que diga el vecino del norte”. ¡Ja!
@Mauricio_35m