Hay que quitar esa prohibición y dejar solo la prohibición en los sitios de disposición final. El artículo 175 de la ley ambiental del Estado de Nuevo León, establece que se consideran conductas violatorias o infracciones a la ley en materia de residuos, entre otras conductas el pepenar materiales reciclables en los recipientes instalados en la vía pública y en los sitios de disposición final. A consecuencia de esta prohibición, los reglamentos, de limpia de Monterrey, San Pedro, Garza García y San Nicolás de los Garza, sólo como ejemplo, también prohíben la pepena en la vía pública. Ahora ¿Qué pasa en realidad, en Nuevo León con la pepena? En 2016, cuando hicimos el único estudio sobre esta actividad que conozco en el área metropolitana de Monterrey estimamos que había cerca de 5000 pepenadores urbanos. No hay que confundir al pepenador urbano con el carretonero, este segundo, obtiene sus ingresos, cobrando una propina por llevarse del domicilio o de los negocios, los residuos que el camión de la basura no se puede o no se quiere llevar, como lo son ramas, sillones, etc. Aunque normalmente también es una actividad de subsistencia, esta actividad, sobre todo por el sufrimiento de los caballos es más difícil de defender. El pepenador urbano, lo que hace es recolectar, ya sea de los recipientes de basura o de las familias y establecimientos que se los dan, los materiales reciclables que les pueden comprar en centros de acopio. La venta diaria apenas les alcanza para subsistir de tal manera que el día siguiente tienen que levantarse temprano para volver a hacer esta actividad. En nuestro estudio la mayor parte de estas personas eran originarios de Nuevo León, y más del 60% tenían más de 60 años. Como regularmente no tienen pensión o ésta es insuficiente, la pepena diaria les ayuda a subsistir. La gran mayoría de los pepenadores no tenía la secundaria terminada, siendo el factor que más se repetía entre ellos. Diariamente estas personas recolectaban en 2016 cerca de 800 toneladas de materiales reciclables en la metrópoli. Luego de qué colectan los materiales van y los venden a los más de 1000 centros de acopio que hay en la ciudad. Estos centros de acopio representan el sustento económico de unas 1000 familias más. Es interesante que a partir de este segundo eslabón las grandes empresas que buscan materiales para reciclar se vinculan a este proceso informal. Hace unas semanas participé en un foro sobre reciclaje para granizado por TV Azteca y uno de los representantes de las empresas participantes que usan PET usado para producir nuevas botellas aseguró que México es ejemplo en el reciclaje de PET dado que se recicla más del 60% de las botellas que salen al mercado ¿Quién hace esto posible? La respuesta es: Los pepenadores. En lugar de prohibir esta actividad se necesita reconocerla y regularla. Vincular al sector formal con los pepenadores para beneficio mutuo. Apoyar a esas personas no para promover que más personas se sumen, sino más bien reconocer que su actividad es producto de la realidad social y economía de nuestro país y de muchos países del mundo. A eso se le llama reciclaje inclusivo. Estamos esperando mejores tiempos para iniciar una discusión profunda y razonable con el congreso con este fin. Así se publica hoy en Monitor Político.
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