Dice la Presidenta que las madres buscadoras están apoyadas por la derecha.
Sí, completamente cierto.
Es la mano derecha la que carga la pala, es la derecha la que hurga en la tierra, la que quita las piedras que tapan las fosas comunes para encontrar los restos de sus hijos.
Es la derecha con la que se limpian el sudor de la frente en jornadas de búsqueda de horas y días. La derecha con la que sostienen la biblia que algunas de ellas llevan para rezar, la derecha con la que guardan en las bolsas de sus pantalones (raídos por el clima, las circunstancias y la pobreza) las fotos de santos y vírgenes que portan para darles luz y consuelo. Es con la derecha con la que sostienen a su compañera de búsqueda cuando está a punto de desfallecer.
A las 25,000 madres buscadoras, ESA (y no la del imaginario de enemigos de la 4T) es la derecha que las mantiene vivas y comprometidas con una labor que, si Dante estuviera vivo, clasificaría en un nuevo círculo del infierno para describir su calvario.
Porque desde lejos podemos escuchar que son 130,000 desaparecidos y 72,000 restos humanos sin identificar en los centros forenses*, pero el abismal número para ellas es irrelevante; para ellas sólo importa uno, el suyo.
O dos o tres o cuatro. Porque hay familias enteras que han desaparecido.
Son 25 mil mujeres que hurgan la tierra con sus manos, con sus palas, con su derecha y, por lo devastador y cansado de su búsqueda, con la izquierda también.
¿Eran hijos perfectos? Probablemente no. ¿Algunos coludidos con el Narco? Probablemente sí.
¿Tienen algunas madres buscadoras una agenda más allá de encontrar a sus hijos? Quizá.
Pero, bajo ninguna circunstancia, pretexto o discurso político, podemos minimizar la crisis que esto demuestra:
La doble causa del Estado mexicano fallido: por un lado la tragedia de la violencia e inseguridad y por otro lado la impotencia (incapacidad) y soberbia del gobierno.
Mi pregunta es, Sra. Presidenta, ¿con qué mano cierra usted el portón de atención a ellas? ¿Con la izquierda?
Aludiendo a sus mismas insinuaciones sobre posturas políticas: ¿Es por y con la “izquierda”, con la que usted las demerita?
Existe una desconexión total del gobierno con la realidad. Mientras en los curules y las mañaneras de este país (tan limpiecitas) se habla de derecha e izquierda, en la realidad, entre el polvo, los huesos y el hedor a muerte, los lados no importan.
Quizá las desapariciones no sean “política de Estado”, pero, sin lugar a dudas, son su responsabilidad. En las palabras de las madres buscadoras: “El Estado no busca porque se encontraría a sí mismo”.
Hoy el país está dividido entre dos manos, no derecha e izquierda; es demasiado simplista. Se divide entre las manos que hurgan y las manos que cierran las puertas. Las que sostienen gritos y las que se tapan los ojos y los oídos para no escucharlas: Las manos que se lavan las manos