En Reino Unido ha existido una violencia sistemática hacia niñas solo por su étnia, mientras que las autoridades lo ocultaban.
Conviene tener esto en cuenta para saber a quién culpar cuando llegue una reacción natural de los autóctonos.
«Un código clánico basado en el honor y la vergüenza que trataba a las niñas no musulmanas, especialmente a las blancas de clase trabajadora, como propiedad disponible para uso se×ual».
250.000 niñas vioIadas y tørturadas por bandas paquistanís que operaban bajo tal infame código. Autoridades e instituciones inglesas que abandonaron y silenciaron a las víctimas para tapar el fracaso y la vioIencia que resultan de las políticas inmigratorias y las tesis multiculturalistas. Los testimonios de los niñas, ahora adultas, son muy dolorosos, insoportables. No es r4cismo ni islamofobia denunciarlo, son actos grotescos independientemente de la etnia, religión o cualquier circunstancia del perpetrador.
Es un deber moral y cívico resarcir en lo que se pueda a las víctimas y castigar a los responsables, acabar con las políticas que lo han amparado. Urge echar y hacer pagar a los responsables políticos que a día de hoy siguen promoviendo unas políticas que condenan a la vioIencia y al miedo a millones de mujeres y niñas.