La CNTE extorsiona al gobierno amenazando con “hacerla de tos” durante el Mundial o cada vez que le conviene políticamente. Pero también extorsiona directamente a la ciudadanía: bloquea calles, toma casetas, cierra autopistas y afecta a quienes solo quieren trabajar, moverse o llegar a sus casas.
Y el gobierno, lejos de aplicar la ley, actúa como comparsa.
No protege a los ciudadanos. No defiende el libre tránsito. No pone orden. Al contrario: negocia con quienes paralizan al país, les entrega dinero público y manda un mensaje clarísimo: en México, bloquear, presionar y chantajear sí funciona.
Es un ciclo interminable. La CNTE presiona a la ciudadanía, el gobierno la solapa y los contribuyentes terminamos pagando la factura.
Los ciudadanos productivos, los trabajadores formales y los empresarios mantenemos no solo a una burocracia parasitaria, sino también a grupos porriles que se hacen llamar “maestros”, pero actúan como una mafia política.