Quién es, y cómo se forma en latinoamérica, el votante de la derecha y la ultraderecha.
LATINO VICARIAL ASPIRACIONISTA
Perfil sociológico del segmento
Vicarial: del latín vicarius, el que actúa en nombre de otro, sin ser ese otro. Aspiracionista como motor psicológico dominante. Latino como contexto geopolítico y cultural de origen. El nombre captura la paradoja central: un sujeto latinoamericano que opera en nombre de un orden que no construyó, que no lo reconoce como par, y al que sirve sin saberlo.
MARCO TEÓRICO DE REFERENCIA
Cinco tradiciones analíticas sostienen este perfil. No se contradicen. Se apilan.
La primera es la colonialidad del poder, de Aníbal Quijano (1). El orden racial instaurado con la conquista no desapareció con las independencias. Persiste como clasificación mental. Define quién merece qué, quién es humano del todo y quién lo es a medias. Y subordinó la producción de subjetividades de las poblaciones dominadas a la imitación del modelo cultural del colonizador. No por decreto. Por sedimentación lenta, generación tras generación.
La segunda es Frantz Fanon en Piel negra, máscaras blancas (2). El colonizado internaliza la mirada del colonizador y construye su identidad en función de ese espejo. A millones de hombres se les inculcó el miedo, el complejo de inferioridad, la genuflexión, el servilismo. El Latino Vicarial Aspiracionista es la versión latinoamericana de ese fenómeno. No usa una máscara negra. Usa una anglosajona. Y a menudo no sabe que la lleva puesta.
La tercera es Antonio Gramsci y el concepto de hegemonía (3). La clase dominante difunde su visión del mundo hasta que esa visión se acepta como sentido común, como lo natural, como lo que simplemente es. Un mecanismo invisible que explica por qué los subalternos pueden acabar defendiendo con fervor los intereses de quienes los dominan. El Latino Vicarial Aspiracionista es ese caso: un subalterno que reproduce la ideología del dominador convencido de que defiende sus propios valores.
La cuarta es Pierre Bourdieu y el habitus (4). Las condiciones de existencia de cada clase imponen maneras de clasificar, de desear, de sentir lo necesario. El habitus del Latino Vicarial Aspiracionista opera en dos direcciones simultáneas: imitación hacia arriba, distinción activa hacia abajo. Siempre las dos. Al mismo tiempo.
La quinta es Walter Mignolo y la herida colonial (5). Las élites latinoamericanas decidieron reconocerse como blancas, cristianas y europeas. Esa decisión dejó fuera todo lo demás. El Latino Vicarial Aspiracionista es el heredero psicológico de esa elección histórica. No importa el tono de su piel. Importa hacia dónde apunta su lealtad simbólica.
DEFINICIÓN OPERACIONAL
El Latino Vicarial Aspiracionista es un sujeto latinoamericano de clase media, media alta y alta que ha internalizado, como propios, los valores, estéticas, aspiraciones y marcos interpretativos de una potencia externa, predominantemente norteamericana y anglosajona, hasta el punto en que su conducta social, política, económica y cultural opera como mecanismo de reproducción de esa hegemonía dentro de su propio territorio.
No es un agente consciente. Es precisamente su inconsciencia lo que lo hace eficiente.
El rasgo definitorio del segmento no es racial ni fenotípico. Es mental. Es de orientación ideológica. Hay Latino Vicarial Aspiracionistas de piel clara, mestiza y morena. Lo que los define es la dirección de su lealtad simbólica, su referente de éxito, su marco de clasificación social, y su función dentro del sistema de poder que los contiene.
SUBTIPOS REGIONALES NOMINADOS
El segmento tiene expresiones culturalmente nominadas en distintos países. Estos subtipos son la versión más visible del Latino Vicarial Aspiracionista. No lo agotan.
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