Una casa se vuelve hogar cuando la habitamos, cuando la llenamos de sentidos, de cultura, de vivencias que nos enraízan al lugar.
El pasado 10 de diciembre, entre música, baile y un sancocho delicioso, nos reunimos compas de diferentes regiones del país, para conocer los avances de nuestra Casa de los Pueblos y evidenciar que ya no se trata de un sueño, sino de una realidad que poco a poco se va materializando de manera clara y palpable.
Recorrimos cada piso imaginando dónde estaría la tienda, la cocina colectiva, las habitaciones, los espacios de trabajo y admirando la vista hacia el imponente “Pie de Abuelo” y el “Pie de Abuela” (cerros Monserrate y Guadalupe) que se alzan frente nosotrxs como un augurio de fuerza, de resistencia, de poder natural.
Ver el avance en la construcción nos invita a agradecer a todas las manos que se han juntado para hacer este proyecto posible.
También nos llama a apropiarnos colectivamente del esfuerzo de hacer que la Casa de los Pueblos sea un espacio vivo para recrear nuestra política y empujar con más fuerza la construcción del Poder Popular.