Pedro Sánchez viaja a Israel, hace de notario y constata dos realidades obvias.
1. El atentado de Hamás asesinando a civiles fue injustificable.
2. La respuesta de Israel asesinando miles de civiles es injustificable.
De lo que Israel deduce que España apoya el terrorismo.
La derecha española se posicionará del lado antiespañol, obviamente, y quizá Israel retire a su embajador. Estaría bien que antes de que Israel diese ese paso, fuese España quien expulsara al representante del terrorismo israelí.