Son pocos los políticos que respeto. Las pocas veces que he tenido reuniones con políticos la mayoría de las veces no me he llevado buenas impresiones:
1) tienden a ser impuntuales, lo que se traduce en que te “hacen esperar” (un tema a menudo relacionado con un driver psicológico de poder y dominio).
2) te mueven agenda a última hora (lo que manda metamensaje que tienen otras prioridades, y no eres tú. Plus, debe ser que andan muy ocupados “creando valor”. Si claro)
3) quieres que les trabajes de gratis (te meten la labia de algún fin social noble tipo el “bien común”, un “mejor país”, “lo que realmente soñamos”), pero eso no trae el pan a la mesa.
4) no son claros sobre su source of funds. Hablando en serio, pero si te la pasas en la calle abrazando gente y fotografiándote, y no eres ni funcionario activo en muchos casos, ¿de qué vives? Porque de la caza y la pesca no es.
5) si no quieren que les trabajes de gratis, quieres que los financies. Pero, financiarías a alguien que ni siquiera te da muestras de respeto?
6) finalmente, capacidad de performance mediocre. Mucho bate quebrao. En un país productivo normal y funcional, dentro del sector privado, se hubiesen fundido. De allí que su habilidad sea básicamente no hacer nada más allá de sonreír, abrazar y fotografiarse. Esos serían su kpis. Pero 0 accountability.
7) y bueno no hablar que la mayoría son zurdos, socialistas, estatistas, lo que empeora aún más la cosa. Pero ni siquiera este tema lo abordo porque sería llorar pal valle. En fin, mucho que mejorar.