Cárcel para los más pobres. Beneficios, arrestos domiciliarios o años de investigaciones para quienes manejan millones.
Lavín, Torrealba, Barriga, Hermosilla, Reginato y tantos otros nombres muestran una pregunta incómoda:
¿la justicia chilena es igual para todos o más dura con los pobres que con los poderosos?
Porque cuando los delitos de cuello y corbata cuestan miles de millones al país, la impunidad también se transforma en corrupción.