La semana pasada dijimos que el español ya no puede competir.
No puede competir con los pobres de todo el mundo para recibir una vivienda social. No puede competir con la avalancha migratoria que ha hundido sueldos, elevado alquileres y conducido a situaciones dramáticas de hacinamiento. Y no puede competir con extranjeros ricos y capitales globales para comprar.
Esta semana traemos nuestras propuestas para que el español siempre vaya primero. Y lo hacemos empezando por la demanda y no por la oferta, porque lo primero que vemos si miramos nuestros barrios y ciudades es que hay un exceso incontrolable de demanda y porque no tenemos ni la capacidad ni el deber de igualar la oferta a las necesidades o deseos de medio mundo. El único deber es poner a los españoles primero.
- Control de fronteras y remigración. La mejor política de vivienda empieza en los aeropuertos.
- Prioridad nacional real en acceso a vivienda protegida (sistema de requisitos y puntos modificación de la Ley de Extranjería)
- Control del empadronamiento fraudulento y situaciones de sobreocupación
- Persecución del arrendamiento a irregulares.
- Fiscalidad diferenciada para la compra: impuestos mínimos para primera vivienda habitual para una familia española y posibilidad de pago aplazado de los mismos hasta 15 años sin intereses; impuestos medios para compras destinadas a aumentar oferta de alquiler estable; y tipo agravado y disuasorio para compradores extranjeros y corporaciones.
- Aumento de oferta y renovación del parque: agilidad administrativa y urbanística, simplificación burocrática, reducción de trabas, aceleración de procesos de transformación del suelo, incremento de producción de vpo (con prioridad nacional, claro), derogación de la Ley de Vivienda y fin de la tolerancia con okupación.