Con mucha tristeza despedimos a nuestra querida Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo, un faro de dignidad, coraje y compromiso, una mujer que transformó el dolor más profundo en una lucha colectiva por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Su voz firme, su ternura inmensa y su ejemplo de coherencia marcaron el camino de generaciones enteras de militantes, trabajadores y trabajadoras, y defensores de los derechos humanos.
Hoy la despedimos con una profunda tristeza, pero también con el compromiso de mantener vivas las banderas que ella levantó durante toda su vida. Porque su lucha, su memoria y su ejemplo seguirán caminando junto a nosotros en cada plaza, en cada movilización y en cada pelea por una sociedad más justa.
Hasta siempre, querida Taty.