Fui a las marchas del Estallido y creí en una Nueva Constitución. Dicho eso, y a 5 años del 18O, Chile no está mejor. No hay ni “dignidad” ni nueva carta magna. El país está más polarizado, la suavidad de las izquierdas en condenar la violencia en su momento es una de las causantes de que no les crean el relato y demuestra la importancia de las formas cuando se exige algo.
El Gobierno confunde las urgencias con lo importante. La oposición sin Sebastián Piñera es prácticamente un desorden dividido que permite que los Republicanos capitalicen el malestar con eslóganes y frases reactivas.
Si bien no hay que dejar de lado las legítimas demandas de una mayor equidad (tal como dijo el rector de la UC), mi conclusión a 5 años del
#18O es que Chile está peor y peor que nunca desde que volvimos a la democracia.
Pero la clase política no parece querer hacerse cargo y prefieren enrostrarse culpas y responsabilidades para ver si algo les queda. Una estrategia mediocre claramente.
Además, y tal como lo dije en Agricultura con Pedro Carcuro luego de que ganara el Rechazo del 4 de septiembre, no veo mejora en el futuro y viviremos en esta polarización por harto tiempo a costa aún de quienes lo pasan mal (mal de verdad). En resumen, un desastre.