Momentos de extrema preocupación se vivieron este domingo al mediodía en el predio del Club Atlético Social y Deportivo Camioneros, ubicado en Luis Guillón.
Apenas comenzado el partido de Sexta División entre el local y Berazategui, un fuerte choque con un delantero del ocasional rival y su propio arquero dejó desvanecido al jugador Tomás Díaz, capitán de Camioneros.
E l rápido accionar de la médica presente y la inmediata presencia de una ambulancia permitieron asistir de urgencia al futbolista, quien fue trasladado al Hospital Balestrini, donde le realizaron los primeros estudios.
Horas más tarde fue derivado al Hospital Posadas, donde fue evaluado por un traumatólogo y por el servicio de odontología. Según informó el Departamento de Prensa de Camioneros, Tomás presenta una luxación de hombro y una severa lesión en su boca.
En los primeros minutos de este lunes se conoció que el jugador recibió el alta médica y regresó a su domicilio acompañado por sus familiares.
Más allá de la preocupación, hubo varios aspectos para destacar: la excelente y rápida acción del personal de Camioneros (destacándose la labor de la médica y la presencia de la ambulancia), el permanente acompañamiento de las autoridades del club y la solidaridad del plantel de Berazategui, que se preocupó constantemente por el estado de salud de Tomás tanto en el predio como con sucesivos llamados para conocer su evolución.
También merece un especial reconocimiento la actitud de la terna arbitral, integrada por Maximiliano Montenegro, Jorge Gruccio y Jonathan Ghiso. Una vez suspendido el partido, los tres árbitros se presentaron en el hospital para interiorizarse sobre el estado del jugador y ponerse a disposición de la familia.
Esa presencia refleja lo que desde este medio siempre destacamos: la gran calidad humana del plantel arbitral de nuestro fútbol formativo. Trabajadores silenciosos de cada fecha que realizan gestos que suelen pasar inadvertidos para los grandes medios, pero que forman parte de la verdadera esencia de nuestro fútbol juvenil.