El mundo no está dividido entre derecha e izquierda, entre conservadores y liberales, entre capitalistas y comunistas, entre tradicionalistas y progresistas.
La humanidad, desde el Huerto de Edén hasta la Nueva Jerusalén, está dividida sólo por una falla crucial: la Simiente de la Mujer y la Simiente de la Serpiente.
– Génesis 3:15: "Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar".
– Apocalipsis 12:17: "Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y salió para hacer guerra contra el resto de su simiente, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús".
Es Caín contra Abel.
Es Ismael contra Isaac.
Es Esaú contra Jacob.
Es la casa de Saúl contra la casa de David.
Es el Egipto espiritual contra el verdadero Israel.
El la Gran Babilonia terrenal contra la Nueva Jerusalén celestial.
Es la sinagoga de Satanás contra la Iglesia de Cristo.
Son los hijos de la carne contra los hijos de la promesa.
Cómo bien nos dice el Apóstol Pablo:
– Gálatas 4:28-29: "Y vosotros, hermanos, como Isaac, sois hijos de la promesa. Pero así como entonces el que nació según la carne persiguió al que nació según el Espíritu, así también sucede ahora".
Si no entiendes esta batalla central que se desarrolla a lo largo de toda la historia humana, no entenderás absolutamente nada; pero si recibes revelación de este misterio, tendrás la clave para juzgar correctamente todo, desde la política a la historia de la Iglesia.
Entienda quien pueda ...