Puedes criticar a negros, blancos, musulmanes, cristianos, árabes, asiáticos, hispanos, a quien sea.
Pero hay un grupo al que, si te atreves a criticar, te arriesgas a que te cierren la cuenta bancaria, te desmoneticen en redes sociales, te impidan trabajar en el sector financiero y, en algunos países, incluso a ir a la cárcel.
Los judíos se presentan como víctimas, pero son los principales victimarios.