En diciembre de 2021 acepté el mayor reto de mi vida: conducir la educación de Honduras.
Desde el primer día tomé una decisión innegociable: las niñas y los niños estarían en el centro de todo, por encima de intereses, presiones y ruidos políticos.
Fue una gestión atacada, cuestionada y saboteada incluso desde adentro-no de parte de la Presidenta.-
A esto preferí no responder con pleitos, respondí con resultados: Cero días de huelga. Educación agrícola, artística y deportiva fortalecida. Educación pública bilingüe consolidada. Honduras declarada libre de analfabetismo por primera vez en su historia. Alimentación escolar entre las mejores del mundo. Más de 5,000 escuelas reparadas y nuevos bachilleratos para impulsar la educación situada sobre todo la educación rural.
Nada fue casualidad. Todo fue trabajo, convicción y equipo. Mi agradecimiento profundo a mis equipos de trabajo, a la Cooperación Nacional e Internacional, al Municipalismo, a la empresa privada que dijo presente; y a los amigos de la prensa que, sin dejar de ser críticos, me brindaron su apoyo. Sin todos ellos, nada de lo alcanzado, hubiese sido posible.
La educación no puede empezar de cero cada cuatro años. Necesita continuidad, responsabilidad y altura de país. Apoyemos a quien asuma la próxima conducción de la Secretaría. Si le va bien, gana Honduras. Ganan nuestras niñas y niños. Que la escuela no sea el campo de batalla de la política de los adultos.
Y en lo personal, lo más valioso de este camino fue encontrar a mi compañera de vida, Erika Urtecho, orgullo miskito, amor y fortaleza. Te amo, esposa painkira.
Hondureños y hondureñas: proteger la educación es garantizar el futuro.
¡Feliz 2026!