Dice San Agustín: "Hay tres Increíbles: increíble es que un hombre haya resucitado de entre los muertos. Increíble es que todo el mundo haya creído ese Increíble. Increíble es que doce hombres rudos, ignorantes, desarmados y plebeyos hayan persuadido a todo el mundo, y en él también a los sabios y filósofos, de aquel primer Increíble. ¿En el primer Increíble no queréis creer? El segundo no tenéis más remedio que ver, y no lo podéis negar. De dónde por fuerza tenéis que admitir el tercero, es decir que los doce Apóstoles han convencido al mundo; y este es un milagro tan grande como la resurrección de un muerto". (Domingueras Prédicas II, P. Leonardo Castellani, Sermón del Domingo de Pascua. Año 1.963).