"Asimilación".
@ToniTimoner intenta meter en el debate político español un término que en Francia ya no usa ni Le Pen de lo racista y colonialista que suena. Lo usa Eric Zemmour, a la derecha de Le Pen.
agendapublica.es/noticia/209…
"Asimilar" no es integrar ni aceptar, es borrar culturalmente al otro. Su idioma, su religión, sus costumbres. Porque no te gustan, porque no las entiendes o porque crees que las tuyas son superiores y tienes derecho (no lo tienes) a imponerle las tuyas al otro. Porque crees que tu idioma, tu religión, tus costumbres, son superiores (no lo son).
"Asimilar" no es hacer que se cumplan las leyes. Eso es una trampa. Porque no veo que se proponga la deportación del país a ninguno de los personajes que están estos días sentados por el caso Koldo y por el caso Kitchen. Deportamos a todos esos? No, porque no estamos hablando de comportarse según las leyes, estamos hablando de otra cosa.
"Asimilación" es algo que ningún partido democrático europeo dice desde hace como medio siglo si no es la extrema derecha más radical. Suena a colonialismo.
Ejemplo práctico de política de "asimilación": prohibir los nombres árabes.
revuedesdeuxmondes.fr/edito-… Zemmour aboga por volver a una ley de 1803 que exigía que los nombres propios de los recién nacidos fueran "nombres de uso en el calendario y de personajes conocidos de la historia antigua (francesa)". Es decir, que a Lamine Yamal habría que haberle puesto "Pelayo". Mi nombre estaría prohibido, como estuvo durante el franquismo. Eso es la "asimilación" en el discurso político europeo. Por supuesto, de ir a la mezquita nada. O no vas a ningún sitio o vas a un garaje donde nadie te vea.
También cosas más banales. Para Zemmour (cito a Zemmour porque es básicamente el único político europeo que sigue hablando de "asimilar" a inmigrantes) asimilación es también "reirse con Louis de Funès (nuestro Gila) o Depardieu (nuestro Torrente?) o leyendo a Victor Hugo (nuestro Pérez Galdós). Pero no por opción voluntaria, sino por obligación.
Es la idea de que sólo se puede ser francés (o español) como dios manda. Es decir, como te digan unos cuantos.
A quién le ha gustado la idea? A los del Institut Ostrom, dependientes de Atlas Network, la red de la ultraderecha estadounidense trumpista que financia think tanks, medios y dirigentes de extrema derecha por medio mundo, desde el Juan de Mariana español hasta chiringuitos que ayudaron a Milei y apoyan a Netanhayu. Los que en España sostienen a Jiménez Losantos, por ejemplo. La ultraderecha estadounidense trumpista, que hay que saber qué escribimos.
Y no, no son respetables todas las ideas. Creerse superior y creer que quien viene de fuera es quien se tiene que "asimilar", como si el país en el que vives fuera más tuyo que del hijo del inmigrante (no lo es).
Me ha dado mucha pena leer esto, más propio de El Debate o The Objective. Pero estaba claro que si la derecha tradicional se ponía a jugar con las ideas fascistas porque cualquier cosa es buena para sacar a este Gobierno, iba a terminar por aceptarlas y hasta por defenderlas. Y en esa deriva iba a arrastrar todo lo que encontrara por delante.
No, nuestra prioridad como país no es asimilar a nadie. "Asimilar" a la gente está mal. El señor Timoner es español como él considere conveniente. Y Mohammed lo será como él considere conveniente. Quien incumpla las leyes será generalmente castigado y de la misma forma (bueno, Mohammed será castigado con más dureza porque nuestra Justicia es lo que es, pero no debería ser así).
Nuestra prioridad es respetar la diversidad porque eso es condición sine qua non para respetar los derechos fundamentales de quien llega. Esa diversidad es lo que nos hará mejores y permitirá que la integración se haga razonablemente bien, como hasta ahora.
"Contamíname", que cantaba mi paisano Pedro Guerra.
youtube.com/watch?v=UT2vrUKa…