Una cosa es la construcción de la vía y otra el posterior mantenimiento. Esto debe bajar significativamente costos en vías ya terminadas.
Igual ambas son gasto del estado y experiencia de otros países es no cobrar a los a los usuarios de las vías. Acá sin servicios y pagando.
El peaje no es un impuesto. Es una factura.
Cuando usted entra a un restaurante y pide el almuerzo, paga por lo que consume. Eso no le parece injusto. El peaje funciona igual: usted usa una carretera que costó construir, cuesta mantener y algún día habrá que reemplazar. Alguien tiene que pagar eso. La pregunta no es si se paga, sino quién paga y cuándo.
Opción A: paga quien usa la vía (peaje).
Usted pasa, paga. Si no pasa, no paga. El campesino de Nariño que nunca sube a la Autopista del Café no aporta un peso a esa obra.
Opción B: paga todo el mundo con impuestos (obra pública directa).
El Estado construye y mantiene la vía con presupuesto general. Eso significa que el vendedor ambulante de Quibdó, que jamás pisará esa autopista, financia con sus impuestos indirectos la comodidad del camionero de carga pesada que sí la usa todos los días.