Que hoy al fútbol le alcance ☺️😁
¿Al fútbol todavía le alcanza?
Durante mucho tiempo quisimos creer que el fútbol era uno de los últimos territorios comunes. Un lugar donde cabíamos todos: ricos y pobres, derechas e izquierdas, creyentes y ateos, vecinos que no se hablan, países que se odian, familias divididas por todo menos por una camiseta.
El fútbol tenía esa promesa casi ingenua: durante noventa minutos, el mundo podía pausar sus diferencias. Un gol podía abrazar desconocidos. Una final podía hacer que un país entero mirara hacia el mismo lugar. Una camiseta podía decir “somos nosotros” cuando ya casi nada más lograba decirlo.
Pero hoy la pregunta duele más:
En un México polarizado, en un Estados Unidos polarizado, en un mundo polarizado… ¿al fútbol le alcanza?
Y parece que no.
Porque el fútbol no vive afuera del mundo, vive dentro de él. Y si el mundo está roto, el estadio no queda intacto. La cancha no es una burbuja, la grada no está aislada de la rabia, de la frustración, de la desigualdad, del odio acumulado, de las redes sociales, de la necesidad de tener razón, de la urgencia de pertenecer a un bando y despreciar al otro.
Espero que algún día, no muy lejos, al fútbol le vuelva a alcanzar.