Madrid fue la majestuosa bienvenida en el Palacio Real, la vigilia con los jóvenes, un millón de personas en el Corpus por Gran Vía y Cibeles, y la comunión con la familia diocesana en el Bernabéu.
Barcelona aportó solemnidad a través de su esencia gótica y modernista, con el culmen absoluto en la Sagrada Familia inaugurando la Torre de Jesucristo y reviviendo el gran espíritu olímpico.
Ambas ciudades han dado un ejemplo magistral de cómo acompañar al Papa León XIV. España demuestra que organiza con éxito lo que se proponga. Somos el mejor país del mundo. 🇪🇸✨