Una de sus frases más usadas: Deja todo en manos de Dios. Y déjate sorprender por Él. El Dios de Jesús es un Dios de sorpresas...
Sergi es el joven catalán a quien Dios hoy sorprendió con un encuentro con el Papa León XIV que no olvidará: le entregó su rosario al pontífice, el Papa lo metió en su bolsillo y minutos después lo usó para rezar en el Santuario de Montserrat. La historia no terminó ahí, sino que después del evento, Sergi logró recuperar su preciado sacramental ya “rezado”.
En declaraciones a EWTN News, Sergi contó que pertenece a la parroquia de Sant Fèlix, en la diócesis de Terrassa, y no tenía previsto acudir al santuario el día de la visita papal. La invitación llegó de forma inesperada, a través de un voluntario de las Misioneras de la Caridad, vinculado al grupo JEPI, quien animó tanto a él como a su novia, María, a ir. La noche anterior acudieron al encuentro del Papa en el Estadio Olímpico y regresaron tan cansados que dudaron en repetir la aventura.
Los tres consiguieron sitio en el atrio del templo y, cuando llegó el Papa, Sergi logró estar muy cerca del paso del mini papamóvil. En ese momento sacó su rosario con la esperanza de que lo bendijera. “Yo quería que me lo bendijera y ya está, pero él me preguntó ‘¿es para mí?’ y no le voy a decir que no, pues obviamente le dije que sí y se lo ha quedado”.
Unos minutos más tarde, para sorpresa total de los chicos, vieron al Papa rezar con el rosario de Sergi en las manos.
Y ahí no terminó la historia. María fue quien tuvo la idea de intentar recuperar el rosario y, al terminar el evento, lo intentaron. El Papa ya estaba a bordo del coche oficial y la caravana de seguridad no permitía acercarse.
En ese momento comenzó la carrera de su vida. “Corrí por toda la bajada hasta que ya había dicho: ‘bueno, que se lo quede el Papa’, y me rendí, pero mi novia me dijo: ‘sigue intentándolo’”.
Así que retomó la carrera, corrió rapidísimo y le gritaba al Papa que se lo devolviera. Sabiendo que la caravana no podía detenerse, Sergi tomó una medida extrema: pedir que se lo tirara: “En ese momento no lo pensaba, solo sabía que quería recuperar el rosario sabiendo que el Papa había rezado con él. Estaba demasiado eufórico por la emoción y la situación”.
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