Por años, la erradicación forzosa ha sido motivo de tensión entre las comunidades y la Fuerza Pública. Por eso, estas imágenes antes eran imposibles. Campesinos y Policía Antinarcóticos hoy trabajan unidos por un propósito: quitar la coca y abrir camino a una economía legal. Así se siembra paz y se transforma el territorio. La sustitución ya no es una promesa, sino una realidad que se mide con hechos concretos. 31.000 familias que están sustituyendo 41.000 hectáreas de coca, por empresas legales de cacao, café, frutas amazónicas, entre otros productos que están llegando a mercados nacionales e internacionales.
Este es el país que los colombianos queremos y por el que debemos seguir trabajando 🇨🇴 Uno donde el Estado y las comunidades trabajen juntos, para dejar atrás las economías ilícitas de forma sostenible.