Hay un experimento que me gusta hacer con mis alumnos de FP.
Les pregunto: "¿Cuánto tiempo podéis estar sin mirar el móvil?"
La respuesta más habitual son 20 minutos. Y eso con esfuerzo.
Más allá de la posible adicción a plataformas como TikTok, el problema es que se está perdiendo la capacidad de atender a una idea el tiempo suficiente como para entenderla.
La atención es un músculo y, si no se entrena, se va al garete.
Me encuentro con alumnos que no pueden aguantar ocho minutos de explicación antes de que la cabeza les pida estímulo y ese aburrimiento lo interpretan como señal de que algo va mal, cuando en realidad es el proceso normal de aprender algo difícil.
No digo que las pantallas sean el diablo, digo que nadie les está enseñando a usar una herramienta que lo está usando a ellos.