Lo ocurrido hoy en el Hotel Estelar de Ibagué merece una explicación pública. A pesar de contar con una reserva confirmada, haber realizado el pago correspondiente y presentar todos los documentos exigidos para acreditar nuestra condición de padres y la identidad de nuestros hijos menores de edad registros civiles, tarjetas de identidad y cédulas de ciudadanía, fuimos sometidos a un trato que consideramos humillante, desproporcionado e injustificado. Durante el proceso de ingreso se nos impusieron múltiples obstáculos y cuestionamientos que, lejos de brindar tranquilidad, terminaron generando una situación incómoda y degradante para nuestra familia.
La protección de la niñez es una obligación que respaldamos plenamente y jamás cuestionaremos los controles destinados a prevenir cualquier forma de explotación infantil. Sin embargo, dichos protocolos no pueden convertirse en excusa para estigmatizar a familias que han acreditado plenamente su parentesco y cumplen con todos los requisitos exigidos. Resulta especialmente preocupante que, aun después de presentar toda la documentación requerida, se intentara justificar la negativa de ingreso mediante argumentos cambiantes que dejaron la sensación de que existían problemas internos de disponibilidad o sobrecupo que terminaron trasladándose injustamente a los huéspedes. Las familias merecen respeto, un trato digno y respuestas claras cuando han cumplido cabalmente con todas sus obligaciones.