Al igual que hemos visto a León XIV conmoverse ante tantas personas que le han seguido, hablado y buscado, asimismo, Jesús se conmueve con nuestra humanidad y fragilidad.
Navegamos perdidos por las redes sociales, nos violentamos con facilidad.
Necesitamos paz y sentido, encontrar la verdad en el corazón.
Id y anunciad el reino, curad, sanad, escuchad, acoged.
No esperemos más.
Es la hora de elegir amar y de tejer fraternidad.