Para sorpresa de nadie, la principal defensora de narcotraficantes de este país, Claudia Sheinbaum, ya dejó claro que no va a entregar a Rubén Rocha.
La mascota de López Obrador al parecer lo tenía todo calculado: solo estaba esperando a que se enfriara el tema. Sabía que, con la llegada del Mundial, millones de mexicanos estarían distraídos con el futbol mientras ella garantizaba impunidad para los delincuentes con los que gobierna.
No queda ninguna duda: tenemos a una narcodictadora en el poder.