𝗖𝗿ó𝗻𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗮𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮𝗱𝗮 (𝗰𝗿í𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗮𝗹 ú𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼 𝗰𝗮𝗽í𝘁𝘂𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝗘𝘂𝗽𝗵𝗼𝗿𝗶𝗮 𝟬𝟴𝘅𝟬𝟯).
ATENCIÓN SPOILERS!!!
Llevo varias horas dándole vueltas a lo que quiero decir sobre este último episodio de Euphoria, porque hablar de él es básicamente hablar de toda la temporada y, en el fondo, de la serie entera.
Esta temporada en general ha sido muy irregular: tiene momentos y aspectos que me han gustado muchísimo, pero también otros que me han parecido bastante flojos. El rollo western johnfordiano mezclado con narcos me encantaba, y la trama de Rue era, de lejos, mi favorita (más allá de que sea la protagonista).
Sin embargo, todo lo relacionado con Cassie y Nate me ha decepcionado mucho. Cassie ha sido tratada constantemente como un objeto de sexualización, sin ningún respeto a su dignidad. La serie se ha recreado una y otra vez en mostrar y sobreexplicar su rol como creadora de OnlyFans, buscando el impacto inmediato con sus imágenes, pero sin ningún mensaje real ni ninguna crítica detrás, a diferencia de lo que ocurre con la trama de Rue.
Nate, como ya he mencionado, se ha convertido en un pelele que ha involucionado respecto a lo que era. Es un tipo de 23 años que parece infinitamente menos inteligente que cuando tenía 18, y la serie no muestra ningún elemento que justifique esa transformación.
De Jules casi ni sé qué decir. Tenía una trama potentísima sobre relaciones de poder, dinámicas tóxicas e identidad, y la han reducido a poco más que un objeto de deseo que persigue la protagonista. Un personaje secundario debe tener una función clara en la historia, y Jules prácticamente no ha tenido ninguna, más allá de pintar cuadros de vez en cuando.
Sobre este episodio en concreto, insisto en que la muerte de Rue a mitad de capítulo genera un vacío notable en los cincuenta minutos restantes. Hay tramas que se quedan inconclusas y prácticamente ninguna reacción espontánea o profunda a su muerte por parte del resto de personajes. El único momento que realmente recordó a la antigua Euphoria fue el reencuentro con Fez.
Ya era hora de que Colman Domingo (Ali) tuviera un rol más presente, y para mí es claramente el MVP del capítulo. Mientras tanto, el resto de personajes simplemente están por ahí. Han pasado de largo por la muerte de Nate como si no hubiera existido. Cassie sigue con su vida como si nada y Maddy parece no importarle en absoluto todo lo que ocurre con Alamo en el pub.
Lo que sí me sorprendió fue que la muerte de Rue ocurriera a mitad del episodio. Al principio me chocó el timing, pero conforme avanzó el capítulo, toda su trama cobró una coherencia brutal. Es un final completamente plausible para una mujer que se ha desenvuelto en el ecosistema del narcotráfico y el tráfico de personas. Quien esperara un final feliz, simplemente no ha entendido la crítica de fondo de la serie.
Además, se puede sacar una lectura política muy poderosa: más allá de la simbología religiosa y conservadora, aquí alcanza su máximo esplendor la crítica al narcotráfico, algo que llevaba esperando durante toda la serie y que por fin se manifiesta con toda su crudeza. No creo que sea propaganda religiosa como tal, sino una crítica profunda a Estados Unidos que ha sido malinterpretada por un público que se ha vuelto bastante conformista y necesita que le expliquen todo de forma explícita.
Por otro lado, hay veces en las que la música de Hans Zimmer ha ido un poco por encima de la calidad de la serie. Se echa en falta la presencia del antiguo compositor y, sobre todo, esa estética más cruda y única de las primeras temporadas.