Urgentemente tenemos que dejar de decir nosotros mismos que España es un país de acomplejados y empezar a enorgullecernos de lo que hacemos, lo que sabemos hacer y de quiénes somos.
Somos un país FANTÁSTICO pero si nosotros mismos no nos vendemos no vamos a ir a ningún lado. Actos como este me emocionan como barcelonés, catalán, agnóstico y español por la grandeza y el cariño que se denotan detrás de cada plano. Esto no te lo hace un país de chichinabo como a tantos les gusta proclamar que somos.
Somos mediterráneos, inteligentes, todavía más listos, capaces y con una sensibilidad que el mundo ha envidiado durante siglos.
Por favor, enorgullezcámonos y, como dice Álvaro: en todo lo que hagamos añadamos CARIÑO, CARIÑO Y CARIÑO como se ha metido en este acto.
Veo estas cosas y me emociono.
Y un segundo después, me invade un cabreo sideral porque este es el nivel que deberíamos dar en cada cosa que hacemos.
Podríamos seguir siendo el mejor país del mundo y nos están condenado a la mediocridad, sólo salvada por estos destellos de grandeza.