En política como en la vida no se puede perder la compostura (indiferente si eres hombre o mujer) más aún si crees que te asiste la razón. La altura- que es más importante que la estatura- está en tus acciones; en lo que dices y en lo que dejas de decir.
Si la pierdes, hablarán de tu reacción.
Habilidades blandas, inteligencia emocional y estoicismo no las enseñan en ninguna aula universitaria y constituyen la mayor aspiración de un ser humano racional.