Más allá de las diferencias ideológicas, las cifras importan. En 2024 los bancos obtuvieron utilidades por $8,3 billones y en 2025 superaron los $14 billones.
El sector privado no desapareció ni fue destruido.
¿Ha habido dificultades, incertidumbre y desacuerdos con el Gobierno? Sí. Pero afirmar que los empresarios y banqueros fueron arruinados por un gobierno de izquierda no coincide con los datos.
El debate es válido, pero los hechos también cuentan.