Las y los estudiantes de Chile se movilizaron contra los recortes y las medidas dañinas para la educación que ha impulsado el gobierno de Kast, que cambió a última hora el recorrido de la marcha y se cerró al diálogo. Para que una manifestación sea pacífica y controlada, las autoridades deben dar certezas y conversar, además de tomar las medidas de prevención necesarias.
Por desgracia, el gobierno de Kast entiende esto como una confrontación y trabaja para un mal clima.
Circulan imágenes de una fuerte represión, cuestión altamente preocupante y grave. Nadie debe exponerse a violencia por ir a manifestarse. Llamo al gobierno a recapacitar y colaborar porque las expresiones de la ciudadanía sean resguardas y bien conducidas. Una democracia requiere orden, por cierto, pero también libertades.