A 71 años del golpe gorila de 1955, hay una discusión que sigue abierta. Aquel golpe no cayó del cielo. Fue preparado por la patronal, la Iglesia y el imperialismo yanqui para disciplinar al movimiento obrero, barrer conquistas y abrir una etapa de represión y entrega.
Nuestra corriente estuvo en la vereda de enfrente. Mientras el Partido Comunista, el Partido Socialista y otros sectores de la izquierda se alineaban con el gorilismo, Nahuel Moreno y el trotskismo se ubicaron junto a los trabajadores que salieron a enfrentar el golpe, sin ser peronistas ni depositar confianza en Perón.
Esa fue una diferencia enorme. Defendimos las conquistas obreras atacadas por la reacción, pero también señalamos que Perón y la CGT no prepararon a la clase trabajadora para derrotar a los golpistas. La fuerza estaba en los obreros, en sus cuerpos de delegados, en sus comisiones internas y en la movilización independiente.
Hoy la historia vuelve a dejar lecciones. La CGT se reúne con el FMI, negocia con el gobierno y deja correr la reforma laboral. Nosotros hacemos lo contrario. Enfrentamos a Milei, al imperialismo, a las patronales y a todos los que quieren hacer pasar el ajuste. Como ayer, la salida está en la organización y la lucha de la clase trabajadora.