Casualidades de la vida, les pareció raro, pero ningún socio conserva aquella entrada. El Castro tiene derecho de cobrar lo que considere, cada uno queda como lo que es. Lo que no tiene derecho es de difamar a otro club para justificar sus actos. Fin de la polémica.
4- Ambos socios no disponen de la entrada para demostrarlo, pero allí mismo, en taquillas, ya comentaron que les pareció raro.
5- Quizás, puede haber sido un error al dar las vueltas del pago, no lo sabemos, pero siempre creeremos y defenderemos la honestidad de nuestros socios.