Hace una semana, un influencer argentino infló a Tim Payne que paso de tener 4.715 a 4,4 millones de seguidores y lo dejó con más followers que los All Blacks. El "Scarso" no improvisó: ya lo había hecho con el FC Balzers, un club de quinta de Liechtenstein que pasó de mil a 420 mil seguidores. Hoy, con Payne todavía en la tapa, un creador español arrancó el mismo desafío con Kai Trewin, un australiano que tenía 3 mil seguidores y ya lleva 81 mil en una mañana. Dicen que si Payne es Messi, Trewin es Cristiano. No es un fenómeno, es una máquina, y ya está fabricando al próximo.
Lo que la máquina no fabrica es demanda. La reventa para ver a Nueva Zelanda en el Mundial está a 267 dólares, el ticket más barato de las 48 selecciones, y el mercado general cayó 21% en 30 días. La ola Payne ni siquiera frenó la baja en sus propios partidos. Cuatro millones lo siguen y la entrada para verlo es la más barata del torneo. Messi a Inter Miami en 2023 movió la reventa 468% y multiplicó las ventas por 28. Eso es atención que mueve la caja. Lo de Payne mueve el feed. Seguir y comentar cuesta cero; viajar a Vancouver con entrada, hotel y visa cuesta miles. La fricción separa una cosa de la otra.
Entonces, ¿quién gana? Payne juntó 4,4 millones de seguidores que todavía no factura: su representante hasta frena los acuerdos para no romper la "autenticidad" antes del Mundial. La cuenta de El Scarso, mientras tanto, trepó a 976 mil esta semana. La fama quedó en Nueva Zelanda; el negocio, en Buenos Aires.
🌎 TIM PAYNE, el FUTBOLISTA MÁS FAMOSO del MUNDIAL.
📱 Ha pasado de 4.000 a 4,3 MILLONES de SEGUIDORES por un RETO.
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