Salta fue durante décadas una provincia que le dio gas a la Argentina.
Desde nuestra tierra salió energía para abastecer y hacer crecer al país. Por eso no podemos aceptar que hoy el norte vuelva a vivir, como todos los inviernos, la misma incertidumbre con el abastecimiento.
No estamos pidiendo privilegios. Estamos reclamando previsibilidad, respuestas definitivas y un trato justo.
Porque el norte argentino merece el mismo respeto y las mismas oportunidades que cualquier otra región del país.