Cuando respetamos la democracia, a nuestras instituciones y a los demás, somos un mejor país.
Frente a la incertidumbre, respondemos con esperanza. Frente a la violencia, nos unimos para proteger lo construido: el derecho a pensar en la diferencia, a vivir sin miedo, a elegir libremente.
Nos une el cuidado de nuestra Constitución y el respeto por las reglas del juego.
Exigimos que el Estado garantice la seguridad de todos los ciudadanos y brinde las garantías para participar en política.