Aún recuerdo el día que me lo dijiste (más de 20 años ya). Dudando si me quedaría o no. Al final, me quedé. Y aunque la vida nos llevo por otros caminos, siempre aprecie que ni siquiera tuve que preguntar: tú me protegiste y fuiste sincero a pesar del rechazo. Gracias.
Sí, tengo VIH.
Claro que también me gusta coger a pelo… y te vale verga si soy indetectable o no.