Una apreciación importante (y quizás impopular) entre quienes defienden la descentralización:
Las empresas que ofrecen servicios de intercambio, custodia o intermediación están sujetas a las leyes y regulaciones de las jurisdicciones donde operan. Eso incluye obligaciones de reporte, monitoreo, congelamiento e incluso confiscación de fondos cuando así lo exijan las autoridades competentes.
Por ello, no debería sorprender que un exchange o proveedor centralizado restrinja una cuenta o bloquee una operación. No es una falla de la descentralización; es precisamente una consecuencia de la centralización y del marco regulatorio bajo el que estas empresas funcionan.
Las políticas AML/CFT/CPF son parte integral de ese entorno.
Si usted decide interactuar con plataformas centralizadas, debe comprender que también acepta las reglas, controles y protocolos que rigen ese ecosistema.