Dice Guillermo Lopez Lluch sobre la investigación:
Cuando aún era predoctoral comenzó la gran presión de las administraciones para computar el "exito" y la "rentabilidad" de la investigación científica. Habíamos entrado en la tecnocracia de los números y, por tanto, de los factores de medición de la "calidad" científica y de los rankings.
Por aquel tiempo me contaron la historia de un científico muy mayor de una universidad inglesa que estaba en su despacho. A esto que llega el administrativo para averiguar qué estaba haciendo el científico a lo que éste contestó "Estoy pensando". El administrativo se marchó tal vez pensando en la profundidad de la respuesta.
Al tiempo, tal vez poco, el administrativo vuelve, puede que en el mismo mes o al siguiente, y vuelve a preguntar qué está haciendo el científico a lo que éste contesta "Sigo pensando".
Hoy en día no se nos deja pensar. Informes de productividad, CVs en diversos formatos, número de proyectos, artículos, conferencias por año, trienio, quinquenio, etc... Nos asaetean con repetir lo mismo una y otra y otra vez para aparecer en el informe anual, trienal, quinquenal de nuestras instituciones mientras lo mas importante, tener tiempo para pensar, meditar, enfocar en los resultados y sus consecuencias, se nos hurta entre evidencias cuantificables.
Aún no se han enterado que el científico siempre está trabajando revisando el mundo para descubrir la gravedad al ver como cae una manzana, o inventar la PCR conduciendo por una carretera desértica y encontrar la forma de editar genes pensando en bacterias que crecen en lugares muy inhóspitos.
El valor de pensar no importa a la tecnocracia que te llena de informes, correos, meetings o line, encuestas sobre cualquier proceso, servicio, sistema.