Ser adolescente a fines de los ‘80, principios de los ‘90 y poder ir a ver a los Redondos en vivo era lo máximo.
No defraudaba. Eran discazos, al menos hasta Lobo Suelto, Cordero Atado. De la calidad musical, etc, hablamos ya entrado el siglo XXI. Así que gracias Indio.