Una madre vivirá con el último recuerdo de ver a su hija arrodillada.
Diana está ahí por abandono, no hubo una autoridad que la detuviera, ni una policía que la cuidara en lugar de explotarla, ni unos brazos que la arroparan, ni un lugar que la protegiera.
Son miles de vidas que terminan de rodillas en este México, donde es más fácil que te alcance la muerte que la justicia. Escuchen el nombre de esos policías, porque si no los alcanza la justicia de la ley, debe alcanzarlos la memoria de todo un país.