Israel ya ocupa el 64% de Gaza, arrinconando a más de dos millones de personas en el 36% restante, y anuncia que tomará el 70%.
La llamada línea amarilla, establecida con el plan de Trump, sigue avanzando y devorando terreno.
Las tropas israelíes aprovechan la noche para trasladar los bloques de cemento pintados de amarillo que señalizan —solo en algunos tramos— esa demarcación.
Cada vez que lo hacen, obligan a población palestina a desplazarse nuevamente.
A menudo se sirven de la violencia, disparando contra tiendas de campaña, escuelas y viviendas. Así mataron recientemente a la niña Ritaj Abdel Raouf Rihan, que asistía a clase en un campo de refugiados cercano a la línea amarilla.
El aniquilamiento sigue su curso
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