Todos queremos ser buenas personas. Decimos que valoramos la honestidad, la justicia y la generosidad… pero luego llega el momento de la verdad y, con mucha frecuencia, nos callamos, miramos para otro lado o hacemos exactamente lo contrario de lo que predicamos. ¿Por qué no aplicamos la moral que llevamos dentro?
Según este artículo ser moral no depende solo de tus valores; depende mucho más de con quién estás y de lo que el entorno te permite hacer sin pagar un precio demasiado alto:
“Este marco cuestiona la suposición de que el comportamiento moral de una persona es un reflejo de sus valores, ya que no siempre es así. Más bien, el comportamiento moral es una combinación de lo que creemos, los costes y beneficios sociales, si disponemos de los recursos para actuar y si creemos que nuestras acciones serán importantes. Por lo tanto, aunque las personas puedan parecer hipócritas morales, en realidad pueden estar haciendo lo que consideran «correcto» en ese momento.
Si queremos crear entornos en los que las personas actúen de forma ética, debemos destacar las normas adecuadas, facilitar que se actúe de acuerdo con estos valores e incentivar las acciones éticas. Si no lo hacemos, no debería sorprendernos que las personas actúen como hipócritas morales.”
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