Naomi Watts, musa de David Lynch, le rinde precioso homenaje al director tras su muerte:
"Mi corazón está roto. Mi amigo Dave... El mundo no será el mismo sin él. Su mentoría creativa fue realmente poderosa. Me puso en el mapa. El mundo en el que había estado intentando entrar durante más de diez años, suspendiendo audiciones a diestro y siniestro. Por fin me senté frente a un hombre curioso, radiante de luz, que me hablaba con palabras de otra época, me hacía reír y me hacía sentir a gusto. ¿Cómo pudo "verme" si yo estaba tan bien escondida y hasta me había perdido de vista a mí misma?
No fue sólo su arte lo que me impactó: su sabiduría, su humor y su amor me dieron un sentido especial de confianza en mí misma al que nunca antes había tenido acceso.
Cada momento juntos estaba cargado de una presencia que rara vez había visto o conocido. Probablemente porque, sí, parecía vivir en un mundo alterado, uno del que me siento más que afortunada por haber sido una pequeña parte. Y David invitaba a todos a vislumbrar ese mundo a través de su exquisita narrativa, que elevó el cine e inspiró a generaciones de cineastas de todo el mundo.
No puedo creer que se haya ido. Estoy destrozada, pero siempre agradecida por nuestra amistad. Gracias por todo."