😡 La vecina de la casa de al lado le tomó esta foto desde su ventana, con zoom, escondida, porque ya no aguantaba ver lo mismo todos los días desde hacía años.
Sombra nació en esa terraza y de ahí nunca salió. La familia se quedó con ella de la camada pero con una regla, los gatos son de afuera porque ensucian. Ocho años en tres metros de plancha, sol bravo en verano, sereno y frío el resto del año, con una caja de cartón aplastada de casa y las sobras que le tiraban desde la puerta.
La vecina cuenta que cada vez que abrían esa puerta de metal, la gata intentaba colarse, y siempre la devolvían con el pie. Afuera, ese no es su lugar.
Cuando la familia se mudó a un apartamento, la entregaron al refugio diciendo que siempre vivió afuera, que estaba acostumbrada. Los veterinarios encontraron daño en los pulmones por años de humedad y las articulaciones acabadas de dormir en concreto.
Sombra duró seis meses más. En el refugio, por primera vez en su vida, durmió bajo techo, en una cama blandita. Le tocó enfermarse para conocer eso.
Ocho años teniéndola y jamás le abrieron la puerta de su propia casa. 😡